23 dic. 2008

Una prueba constante de aptitud

Por Yunior García Ginarteyunior@rbayamo.icrt.cu

Por primera vez participé como tribunal para evaluar las aptitudes de estudiantes que optan por la carrera de Periodismo.
De los 45 aspirantes iniciales 15 pasaron al segundo examen. La suerte o su capacidad no les permitió seguir al no conocer el lugar 27 de Cuba en la Olimpíada de Beijing, el nombre del Ministro del transporte o cualquier otro dato necesario para obtener el mínimo de 70 para vencer la primera fase de tres previstas.
Los chicos y chicas vencedores estuvieron felices. Los otros quedaron mutilados en sus empeños profesionales, en espera de otras metas que les depondrá el futuro, la casualidad o su desorientada vocación profesional.

Un día estuve en la encrucijada de estos jóvenes en la disyuntiva de una profesión para toda la vida.

Hoy escribo desde este blog, con un título de Ingeniero Mecánico, que adquirí al vencer mis estudios en la Universidad de Oriente. Allí vencí matemáticas superiores, calculé resistencia de materiales, diseñé piezas y motores de combustión interna, pero sobre todo aprendí la universalidad del conocimiento.

Graduado estuve en un central azucarero, en frigoríficos… y escribí mis primeros libretos radiales para programas especializados en ciencia y técnica, después culturales. Poco a poco dejé las ventajas que me brindaba una “Empresa Mixta” por hacer periodismo radial.

A una emisora municipal llegué, bajo la mirada recelosa de licenciados en Periodismo, pasados por el tamiz de las pruebas de actitud y de la selección. Allí arribé un día con el aval de un Diplomado de Reorientación hacia esa profesión que respeto.

La vida me llevó a este ejercicio, las circunstancias cubanas ante el déficit de profesionales hicieron posible que un día estuviera de redactor-reportero, con las aptitudes que me ha dado la vida en mis 34 años de existencia.

Hoy sigo asustado cuando llego a una industria yencuentro a mecánicos, como sigo impresionado al redactar el texto de cualquier cobertura.

Uniendo las anécdotas estoy por pensar que la vida nos depara una prueba constante de aptitud de ver las oportunidades. La más importante, se vence con la preparación académica diaria, que incluye traspasar la frontera de las relaciones humanas y sobre todo vencer la prueba de decir “estoy listo".
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