3 jun. 2009

En una noche oscura

Por Yunior García Ginarte
yunior@rbayamo.icrt.cu

A DMAR por ser la luz de mi vida

Anoche, una vez más, caminé solo por la ciudad. Las noticias anunciaban que algunas calles estarían oscuras por la suspensión del alumbrado público para evitar un apagón más severo al sector doméstico.

Recorrí tramos del perímetro urbano de Bayamo con expectativas nada halagüeñas, pero no, todo fue luz, luz de la mejor, de la que la sale del alma de las personas.

De camino hacia mi redacción informativa tropecé con un hombre alegre. Lleno de pasión tarareaba, tal vez, su canción favorita, quizás, la que le recordó un viejo amor, o mejor, la que llenaría el encuentro que estaba por realizar.

Me dije “anda repleto de endorfinas”, sustancias producidas por la glándula hipófisis, también conocidas como "hormonas de la felicidad", las cuales llenan la vida de luz con tan solo reír, amar, ejercitarse o tener sexo.

Al cantante nocturno le sonrió una mujer que desde la puerta de su casa me un hizo gesto de complicidad, señalando al “divertido”, como diciendo: “él anda feliz”.

Luego una señora, con ternura, limpiaba la espalda de otra. Compartían esmero y caricias de entrega con la delicadeza que le dan los años a ciertas personas.

Llegué a mi destino, marcado por señales de amor o afecto entre personas que me entregaron una noche más optimista luego de una intensa jornada de trabajo.

Recibir las emociones favorables por los estados de alegría de otros humanos ayudan a sacar las piedras que tenemos en la vida y ¡créame reconocer la felicidad de alguien, no es difícil, basta con un quinto de segundo!

Si logramos desarrollar /miradas positivas/ frente a lo que nos sucede, tendremos más oportunidades de alcanzar una vida plena. Se trata de mirar los aspectos sanos de las personas como alienta el psiquiatra Roberto Ré, quien dice que "la vida emocional es el cimiento de la vida" (1) .

Pero este singular punto de vista de la psicología positiva permite escudriñar nuevamente mis percepciones de aquella noche y volver hacia los paseantes: “detrás de aquella ternura podrían haber muchas insatisfacciones”.

¿Cómo puede aquel hombre olvidar sus ropas viejas, tan viejas, que el color se pierde en los años? ¿Es posible alegrar aquel rostro visiblemente mustio por arrugas de ausencias?
¿Cómo pueden aquellas señoras olvidarse de su techo agujereado? ¿Sus vidas alumbrarán nuevos apagones? ¿Tendrán fuerzas para albergar nuevas ternuras?.

La respuesta la encontré en el propio psiquiatra cuando afirma: “El hombre crece frente a sus problemas, pero canalizándolos con herramientas, con elementos que le permiten superarlos sin sucumbir".

En ocasiones marchamos hacia caminos desconocidos, muchas veces no sabemos qué encontraremos en los nuevos destinos que nos pone la vida, pero esos rumbos sin dudas estarán marcados por nuestra percepción de la existencia humana.

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  • Endorfinas: hormonas de la felicidad: Ejercitarse, tener sexo, amamantar o simplemente reír son actividades que estimulan la secreción de endorfinas, hormonas producidas por la glándula hipófisis, también conocidas como "hormonas de la felicidad", ya que son las responsables de las sensaciones de satisfacción en el cuerpo humano, combaten el malestar y disminuyen las sensaciones de dolor.

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