4 oct. 2009

De una realidad a otra, con menos peso

"Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No Conozco ningún otro criterio" Anton Chejov


Emocionado termine en los salones de la antigua casona de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba en Bayamo. Estado que no experimentaba hacia tiempo al visitar exposiciones de artes plásticas.

Lo confieso El peso de la vida me provocó dolor, risa, ternura y sobre todo felicidad. ¿Será esto consecuencia del verdadero arte?

No te invito a apreciar desde Isla Mía de tod@s las obras expuestas pues la distancia lo impide y también el fatalismo tecnológico de la PC que no me permite cargar fotos de la muestra. (Trataré luego de ubicarlas)

En cambio dejo la  reseña crítica, escrita por Dayami de las Mercedes, quien con el peso agradecido del arte  nos entrega “De una realidad a otra, con menos peso”.


Alguna vez, o muchas, hemos sentido el peso de la vida.
Advertencias, quebranto, algazara, emociones diversas causadas por los avatares y conflictos diarios.

Le sugiero asumir desde otra perspectiva la reflexión de la vida; le sugiero para que le pese un poquito menos visitar la exposición de un pintor que se crece desde su propia dimensión.

Wilfredo Díaz motiva a percatarse de esas realidades que a diario nos queman y, a consecuencia del dolor, no percibimos allende la existencia misma.

Si le digo que la expresión de su obra traspone la realidad según su propia sensibilidad, también le digo que su expresionismo dimensiona esta naturaleza hacia la apariencia interior.

Significativa la impresión de los objetos más que su forma. Wilfre connotando la capacidad del arte para transmitir vibraciones, de traducir sensaciones comunes entre muchos de nuestra especie. ¿Subjetividad lírica? Ese es otro asunto que "Tilinga" y "Marasmo" nos van a develar.

Lo cierto es que "El peso de la vida" nos lleva a una síntesis, no de estilos como impresionismo y expresionismo, sino al motivo que hoy, pueden inspirar estas formas de hacer, nos traslada a inquietudes y estados de ánimos que solo el espíritu que las crea puede engendrar.

"El peso de la vida". Modo muy peculiar de lograr la parodia; no existe razón alguna en el uso de la textura , del color y lo que Wilfre llama transparencia que yo prefiero luz –porque me la da- para sentir que la ruta está perdida, o el viaje frustrado o mutilado.

La fuerza expresiva transmuta en capacidad de resurrección, en voluntad para seguir adelante aún con deslinde o hesitación, aún sabiendo que dejaremos el camino.

"El peso de la vida" presenta a una "Tilinga" que más que pícara y menos tranquila no puede ser, sin embargo, su nombre es Tilinga, personaje capaz de sacar carcajadas porque si bien es grotesca, logro ver su espíritu dulce, su mirada inquieta tratando de encontrar lo que sabe que está y no en otra dimensión.

Es tan grande la voluntad del ocre y siena en Marasmo que la fuerza y la energía que le falta en su naturaleza real, lo adquiere en la composición.

Esa composición que podemos recorrer con total armonía y equilibrio de formas que se disipan para integrarse en fondo y figura, en la integralidad de elementos que, créame, es una absurda pretensión quererlas desmenuzar.

"El arte es la naturaleza creada por el hombre". Esta es mi realidad creada por Wilfre, es tu realidad si eres optimista y no te importan las limitaciones; si eres más reservado y respetas el futuro, si encuentras que existen oscuros talentos de esos que creen llegar y siempre estarán fuera.

Prefiero no estar en lontananza, y es que en esta exposición se da la oportunidad de escoger sólo con la pretensión de que la lectura llegue del momento reflexivo al más puro romanticismo, no para aludir a un pasado más espiritual o más subjetivo sino para hacer del presente una lírica sana.

Le hago la invitación para que recorra de principio a fin la exposición y repare en sus complementos verbales, realmente si no repara en ellos, el simbolismo no llegará a la risa, la ironía de estar vivos y repartir el peso entre verdades y aparentes silencios.

Y es que "Tocar el fondo" no significa perder cuando el movimiento interno de la obra propicia el acercamiento a una mano que encontró salida, por lo menos tiene un sostén.

Se trata de mirar no solo los colores, las formas, áreas o estructura externa toda; se trata de sentir cuánto puede hacer variar el estado de ánimo este recorrido gracias también al trabajo de curaduría que permite valorar y sentir, sobre todo, cuando llegas a Tilinga, simbólico punto de giro capaz de repartir tanto peso para que toque a menos.

Reitero, las formas son el pretexto para llegar a la esencia de los cuerpos, a la naturaleza que los crea.

Y permítanme traspolar los principios del lenguaje y la comunicación pues el artista organiza logos, pathos y ethos, para expresar porqué existen estas obras, qué comunican y cuántas emociones pueden causar.

Existen para que pensemos que la vida pesa y a veces es tanto el dolor que no reparamos en su causa; existen para que logremos ver la belleza del arte que solo se logra cuando es útil.
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