11 feb. 2010

Un Neruda inédito

Pablo Gámez, RNW
Pasa a veces que los años son los que se encargan de rescatar del olvido ciertos pasajes y detalles de la vida de personajes emblemáticos. Sucede ahora con el poeta Pablo Neruda y las cartas inéditas dirigidas a Matilde Urrutia, que de todos sus amores, se dice, fue el más turbulento, intenso, extendido y apasionado.

Urrutia, nacida y muerta en Chile, conoció desde muy joven a Pablo Neruda, con quien se reencontró en Berlín a inicios de los años cuarenta.

Neruda le dedicó, primero y de forma anónima, ‘Los versos del capitán’, y, con su nombre ya, la convirtió en personaje capital de los últimos libros que escribió.

"Matilde Urrutia es la musa principal de Pablo Neruda. La relación amorosa de Neruda con Matilde se extiende a lo largo de cerca de 23 años, con distintas modulaciones. Estas cartas dan cuenta de esas variaciones del amor, por llamarlas de alguna manera.

Al principio se encuentra el amor pasional, con celos, ansiedad, y poco a poco ese amor evoluciona. Las cartas dan cuenta de la celebración de un amor realizado, posteriormente mucho más maduro.

Y dan cuenta de este amor que empieza siendo clandestino. De todas las relaciones amorosas que tuvo Neruda, la de Matilde es poéticamente la más activa," explica Darío Oses, periodista y escritor chileno, y uno de los grandes expertos en la obra y vida de Pablo Neruda.

La reinserción de lo americano y lo chileno como temas esenciales de la obra de Neruda a partir de Canto general, tras el desarraigo de que da testimonio el ciclo de ‘Residencia en la Tierra’, coincide con el amor de Matilde, quien acompañó a Neruda hasta el día de su muerte, ocurrida el 23 de septiembre de 1973, para luego asumir la tarea de preservar el legado del poeta en Chile.

Pese a no haber recibido una formación académica, Urrutia había seguido estudios musicales y tenía una sensibilidad natural para lo literario, además de haber sido siempre una buena lectora.

El tiempo la fue transformando en una lectora voraz y sistemática que asistía con método y disciplina a talleres literarios de Santiago.

Gran parte de su relación con Neruda se mantuvo en secreto, debido a que el poeta vivía entonces con su segunda esposa, Delia del Carril.

"La parte inicial de este amor se desarrolla en un momento en que Pablo Neruda vive en la proscripción política y en la clandestinidad amorosa. Está exiliado en Europa y tiene que arreglárselas para ver a Matilde lo más que pueda, por la ansiedad que tiene (...) Era un momento difícil. Esa ansiedad parece que se resuelve de alguna manera en poesía. Es la época de 1950-52, cuando Neruda escribe uno de sus poemarios amorosos más interesantes, que son

‘Los versos del capitán’, un libro también clandestino, porque se publica de forma anónima, precisamente para encubrir este amor secreto. Las primeras ediciones de este libro salen sin el nombre de Neruda," explica Oses, quien se ha encargado de la edición de estas cartas inéditas.

"Es un material muy interesante de rescatar y leer en la perspectiva del tiempo,” señala Oses, “y además con la perspectiva de la lectura de la poesía amorosa de Neruda, una de sus más grandes vertientes, junto a la poesía política y esa otra vertiente que tal vez sea la más importante...el gran inventario poético del mundo. Pero parte de ese inventario es el amor, y este amor es el más importante, el más prolongado, el que tiene más variaciones y modulaciones en la vida de Neruda. Estas cartas dan cuenta de esa biografía del amor, cómo lo vive él, y en este correlato en la poesía".


Carta:
 “Ya te he arado entera”
no eran celos, amor, sino exigencia de tu plenitud, de tu totalidad.
Ahora ya te he arado entera, te he sembrado entera, te he abierto y cerrado, ahora eres mía.
Para siempre!

Imagen:  foto de Mansucrito original.
Leer otras cartas (+).

El inicio

Neruda y Matilde se habrían encontrado en el Parque Forestal, en 1946. Fue un intenso y breve encuentro, lo suficiente para sellar una intensa relación sentimental.

A partir de ese momento, Matilde se convierte en la musa literaria de Neruda, para quien ella simboliza el recado de la tierra lejana, el recuerdo del niño Neftalí.

Será la ‘elegida’ y por ello la ‘innombrada’: la enigmática Rosario de la Cerda en los anónimos ‘Versos del Capitán’, la ‘Pasajera de Capri’ de ‘Las uvas y el viento’ y la dueña de aquellas manos de jardinera que se deslizan por las Odas.

Las cartas

El amor y la relación que mantienen en el mayor de los silencios, durante años, adquieren cuerpo en la correspondencia que ambos intercambian.

Las cartas que ahora se publican, en edición de Darío Oses, dejan al descubierto pequeños aspectos hasta ahora desconocidos entre Urrutia y el poeta. (Leer información)

"De Neruda se ha publicado casi todo, de repente quedan estas cosas que aparecen, cuya publicación, tal vez, sea oportuna ahora, cuando ya ha pasado el tiempo. Las cartas siempre tienen un tono de intimidad, son como los materiales que se desclasifican después de un tiempo. Más allá de lo que pueda quedar inédito de Neruda, que no creo que sea mucho, lo interesante son las relecturas de Neruda, un poeta en quien, aun cuando no se publiquen cosas nuevas, que habían permanecido inéditas, se pueden descubrir elementos nuevos a través de la relectura. Ahora, por ejemplo, hay una revalorización de uno de sus libros más herméticos, ‘La residencia en la Tierra’. Los clásicos tienen esa virtud: siempre se descubre algo nuevo," explica Oses.

Finalmente, el lector podrá encontrar en este libro un latido de desespero y un suspiro -que por momentos revienta - en el ama del poeta, y en el corazón de quien lo anidó.
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