8 mar. 2010

Poner los pies junto al “compañero” país

por Yunior García Ginarte
fuente Radio Bayamo Digital

“Es una decisión del país”, la frase es tan manida, que quisiera conocer a ese “compañero” del cual, según afirman, es “causante de ciertas decisiones”.

A inicios de año, la muletilla aparece más de lo habitual con la celebración de los llamados “balances anuales de organismos”. El más reciente correspondió al Grupo Empresarial de la Construcción de Granma, en el cual, alguien me comentó “el compañero país está cansado de que todo malo caiga sobre él”.

Al tratar de estrechar tan abstracta definición, recurro a la versión on line del Diccionario Real de la Academia de la Lengua Española, y nada, país es eso que siempre pensé: nación, la cual este mismo texto define como conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Recurro entonces al sentido figurado de los cubanos dotados para crear palabras que designan ciertas situaciones pero las alusiones son más bien sin mucha imaginación y refieren:

- Es un comodín para justificar carencias.

- Es como si hablaran de decisiones que bajan del Olimpo.

- Es una forma que sesga cualquier participación, de creación colectiva, porque otros deciden unilateralmente lo que suponen es mejor para personas que ni siquiera conocen.

Visto como el último aspecto expuesto pudiera ser esta expresión símbolo del dañino paternalismo presente en nuestra sociedad. Citado por Vladia Rubio en su blog, el investigador del Instituto de Filosofía de Cuba, licenciado Alberto Pérez Lara, sostiene que “esto limita la espontaneidad, la búsqueda de soluciones, la creatividad; y eso en las relaciones sociales es un elemento negativo, porque lleva a crear posiciones de inercia”.

Es cierto que, dadas las condiciones de supervivencia, de la sociedad cubana de hoy, existen decisiones centrales que deben ser adoptadas; ese no es el tema en cuestión de este comentario, más bien son los excesos al emplear la frase “es una decisión del país”.

En fin, que si peco de falta de imaginación disculpen, pero el “compañero país” debe estar cansado de que todo lo insuficiente caiga sobre sus espaldas abstractas que aguantan lo que venga porque al fin al cabo, ¿quién es el país?

En mi caso, sostengo el criterio que forma parte además, de esta tendencia de decir y NO decir NADA en ciertas reuniones. De debe ser parte de esa tendencia generalizadora que expresa: “estamos trabajando en esa dirección”, “se está tramitando”, o “señalemos los aspectos críticos de tal problema” entre otras.

Este tipo de sierras que cercenan el criterio, no conducen a diálogos productivos, pues aún cuando pasen por la verdad, tales planteamientos a nombre del “país” pasarán siempre por el margen de las dudas, porque abstracciones vacías no dicen nada. Empezar por desterrar conceptos como esos, es poner los pies en la tierra.
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