9 jun. 2010

¿Se derrumba o se salva?

por Yunior García Ginarte
fotos. Danny Agil

Bayamo, Cuba. 2010. Al transitar por el centro histórico urbano se impone a la mirada, casi escondido, un misterioso edificio. Traspaso su umbral. En él, restos arqueológicos del convento de San Francisco, construido en el siglo XVI ¡en peligro de quedar sepultados!


Este edificio, conocido como “escuela de la Monjas”, hoy escuela primaria Manuel Ascunce (clausurada) no es aquella construcción colonial. Fue ocupando otros espacios y adquiriendo nuevos usos entre los pobladores de la segunda villa cubana, capital actual de la oriental provincia de Granma.

Al margen de pasillos intrigantes, sótanos fríos, historias de brujas y tesoros, o aquella lápida funeraria justo en sus paredes, la singularidad está dada además, por la fachada ecléctica y colonial en forma de “C” planimétrica, ubicada en tres calles.

Accedo por una amplia puerta. Los muros de su entrada y fachada miden un metro 20 centímetros de espesor: una huella colonial muy sólida que quiere permanecer pese al desgaste de sus cimientos por las crecidas del río aledaño.
  
Veáse el espesor de esta pared. Según las investigaciones preliminares este muro es original del Siglo XVI.

Una evaluación preliminar indica que de continuar la erosión del terreno es inminente el desplome del inmueble, marcado por grietas pasantes en paredes, pisos hundidos y la inclinación total del edificio hacia la margen del río.

“Se necesita un diagnóstico objetivo de los valores que queremos recuperar y de los recursos necesarios para detener el hundimiento del terreno” dice el ingeniero civil Nosbel Rafael Domínguez Borja, quien elabora un proyecto de intervención patrimonial.

El especialista del Centro Provincial de Patrimonio Cultural (CPPC) asegura categórico: “lo primero es detener el avance de la cárcava realizada por las aguas. ¿Pero cuanto se necesita para ello? Aún no se sabe, asevera, trabajamos en ello”.

En la foto la lápida original de la tumba Isabel, sobrina de Don Diego Velázquez. Según el arqueólogo José Manuel Yero, fue colocada aquí posteriormente.
RESTAURACIÓN CON TÉCNICAS ANTIGUAS. UNA SOLUCIÓN

Interesada en devolver esplendor a ese inmueble, la dirección de Patrimonio en la provincia, capacita arqueólogos, ingenieros civiles, arquitectos e historiadores para la futura restauración del inmueble, aún no definida.

Así se incluyó a esta construcción como objeto de estudio en un Curso de Restauración Patrimonial con técnicas y sistemas tradicionales impartido por profesores de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

Se utilizan estos métodos para disminuir costos pues “los nuevos materiales de conservación son muy caros y contaminantes”, afirma el arquitecto Vicente Alejando Ortega Cedillo, fundador hace 20 años del proyecto TAPI de la división de Ciencias y Artes para el Diseño de la UNAM.

“Estas técnicas, agrega, las hemos trasladado hasta aquí para realizar las primeras investigaciones sobre fórmulas, combinaciones de granulometría de arenas con sábila y cal, en lugar de utilizar un aditivo costoso”.

Estas mezclas sirven para pegar tabiques, bloques para hacer aplanados de pared, resanes y también para la impermeabilización de cubiertas, o sea que se pueden utilizar en una parte de la restauración.

¡URGENCIA!  
Las grietas pasantes en paredes  son uno de los riesgos más  visibles
 del deterioro

Otra de las labores urgente es ubicar los retos de una antigua capilla del convento-iglesia. De ahí que profesores junto a sus alumnos, especialistas del CPPC, realizan excavaciones en la porción que se supone sea las ruinas del Convento de San Francisco. 

“Se insertó el local dentro del programa del curso porque tenemos interés arqueológico como paso inicial de una investigación más profunda”, reconoce José Manuel Yero Masdeu, del Gabinete Arqueológico Provincial.

Aunque con fines docentes, las calas a un metro de profundidad por uno de ancho buscan la cimentación original de gran importancia para la propuesta de restauración, que debe estar lista al concluir el curso.

Pretendemos dejar definida historia y la ubicación precisa del convento, pues incluso la descripción que ofrece el Obispo Morell de Santa Cruz en 1747 es inexacta, advierte.

Solo conocemos que entre 1582 y 1587 se le anexó un templo a Nuestra Señora de los Ángeles y entre 1783 1804 se le añadieron diferentes capillas y altares, pero el 12 de enero de 1869 Bayamo fue quemado y se asume que fueron acabados por las llamas, precisa.

Este inmueble fue cuartel militar (1872) y pequeño colegio (1914-1919). En los inicios de siglo XX se edificó el colegio “Madre del Divino Pastor” (hoy escuela pública cerrada), capilla y un convento republicano, actual escuela Conrado Milanés.

Se supone que entre el actual patio y el acceso principal de la escuela estuvo la iglesia y convento coloniales. En el trabajo inicial, se encontraron vestigios de arcos, bóvedas y paredes originales, más los muros agregados que van dado la forma de cómo estaba el edificio replanteado originalmente.

El mexicano Noe de Jesús Trujillo Hernández, actual coordinador del proyecto TAPI en Cuba aseguró que se comprobó la existencia de una primera capilla y la capilla principal que ocupa parte del acceso principal del exconvento.

Pero es obvio que para mantener esto hay que evitar el hundimiento por el curso natural del cauce del río. Este experto pondera la idea “de separar en dos al edificio para que en momento dado, si se colapsa el más cercano al río, no se lleve la parte que está en mejor estado”.

UN PASO DE AVANCE

El interés, según el ingeniero civil Nosdel, es recuperar el inmueble tal y como está la parte construida en la primera del siglo XX y desde el punto de vista museográfico exponer los restos de la parte colonial.

El Centro de Información y Documentación de Educación, antigua capilla (siglo XX), hoy tiene una excelente acústica y distribución con espacios para coros, “ideal para sala de conciertos para grupos de pequeños formatos”, dice este especialista de patrimonio.

Darle ese uso es uno de sus sueños del especialista en patrimonio. Para él lo ideal sería integrar toda el área en una plaza cultural que devuelva vitalidad al edificio.

Solo queda que el paso del tiempo, las restricciones económicas y las condiciones geográficas adversas no sepulten este vestigio del pasado que puede contribuir al futuro, pues desde sus aulas, algún día, otros niños podrán redescubrir un mundo de conocimiento.

Que esta huella permanezca es vital para que el visitante haga una lectura y pueda entender el significado el sitio y para que el bayamés, orgulloso de su historia, viva y sienta bien de cerca los recuerdos más tangibles de su ciudad Monumento Nacional.
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