15 ago. 2011

#Baracoa y su medio milenio

 Este 15 de agosto llega al medio milenio de su fundación, Baracoa, la urbe cubana primigenia, tal vez más conocida por sus atributos naturales, sus cacaotales  y  cocoteros, que por su historia y  su merecida condición de Ciudad Monumento Nacional.

A pesar de ser, como recomienda el historiador santiaguero Ernesto de las Cuevas, La Meca de Cuba, el sitio “que los habitantes de este país deben visitar por lo menos una vez en su vida”, ha sido insuficientemente divulgado el significado que para la identidad cubana reviste  el  aniversario de la Villa Primada, “una fecha de los cubanos todos”, como la definió Eusebio Leal.

   Omnium Cubil Urbium Exigua tamet, si tempore primas feren. “De todas las ciudades de Cuba, aunque pequeña, siempre será la primera en el tiempo”, significa vertida desde el latín la frase que aparece en el Escudo otorgado a Baracoa, el 20 de septiembre de 1838, por la reina María Cristina de Hasburgo y Lorena.

    El original se conserva en la Oficina de Alejandro Hartmann, Historiador de la Ciudad, institución que también atesora una réplica del emblema, tallada por un escultor de la localidad, llamado Quintiliano Joa.

   La concesión obedece al la condición de primera Villa y Capital de la Isla, sede episcopal de la conquista y segundo asentamiento poblacional español en América, precedido únicamente por el fuerte Natividad, en Santo Domingo, erigido el 25 de diciembre de 1492.

  Durante mucho tiempo en Baracoa no se celebraron oficialmente estos hechos que marcan con nitidez la parte más dilatada de ese acercamiento entre dos culturas en esta región del planeta.  

  Desde la Primera de las Villas y Ciudades se extiendió a los demás territorios de Cuba, las influencias hispánica y religiosa. Allí ofició Fray Bartolomé de las Casas la primera misa, ante la Cruz de la Santa Parra, símbolo del naciente proceso de evangelización.

  Fue desde la Primogénita que  Don Diego Velásquez  partió para fundar las restantes Villas, someter a los aborígenes y ponerlos al servicio de los colonizadores, mediante el sistema de esclavitud eufemísticamente denominado “encomiendas”.

  En Baracoa  encontraron los españoles la mayor resistencia a la ocupación y dominio de una potencia extranjera, y se enfrentaron por primera vez las hachas de piedras, las macanas y flechas de los primeros pobladores, contra las espadas, lanzas y corazas metálicas de los advenedizos conquistadores.

  La  fundación de Baracoa es uno de los acontecimientos más importantes que se evocan en Cuba durante 2011, al igual que los aniversarios 50 de la Victoria de Playa Girón y otras efemérides gloriosas.

  Hay motivos para recordar con júbilo  la inauguración del viaducto La Farola, que en julio de 1965 la comunicó con el resto de las provincias del país.

  Sobran razones para enorgullecerse del arrojo de los habitantes de la Villa de Nuestra Señora de la Asunción, que  mucho ha tenido que ver con la permanencia de esta en el sitio original de su instauración, a pesar de quedar casi indefensa, al trasladarse   la capital y el obispado hacia la más guarnecida Santiago de Cuba.

   Tal circunstancia no fue desaprovechada por piratas, que se refugiaban en la Villa y sus alrededores, agravada con la guerra de la Oreja de Jenkis, entre España e Inglaterra, que obligó entre 1739 y 1742 a crear un sistema defensivo integrado por los fortines La Punta, Matachín y Seboruco, que aun se conservan.

   A sus valores históricos,  añade  la Santa Cruz de la Parra, una de las 29 colocadas por Cristóbal Colón en el Nuevo Mundo, y la única de ellas que se conserva y es guardada con celo en la Catedral del poblado.

   Otro de sus atributos es la cima peniplanada del Yunque, Monumento Nacional de la Naturaleza Cubana, y paisaje arquetípico de ese municipio nororiental  que encierra “…para el naturalista más de un secreto, para el turista el encanto de un descubrimiento y, para todos, la maravilla de sus bellezas…”, según el científico anglosajón Alain Liogie.

  Sobran razones entonces, para la celebración de los 500 años de la Ciudad Primada. (Pablo Soroa Fernández, AIN)    

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