2 ene. 2012

Anfibios, en el interés de las ciencias

Con 49 especies descritas en Cuba, las ranas, repudiadas por su apariencia,
atraen a los científicos, al acoger incluso a una de las más pequeñas del
mundo, visible en la provincia pinareña, según la Agencia Cubana de
Noticias.
Se trata de la Eleutherodáctylus Iberia, minúsculo género de apenas 10
milímetros de longitud, totalmente inocua como el resto de los ejemplares de
diversos colores y tamaños registrados en los diversos hábitat del
archipiélago.
Impopulares por la repulsión dada su apariencia y frialdad, ranas y sapos
ostentan un índice de endemismo del 95 por ciento, mientras hasta el
presente son los vertebrados menos estudiados en la nación.
Entre los sapos el género de los Bufos cuenta siete especies, de ellas,
el denominado Común alcanza hasta ocho centímetros de largo, y su veneno, no
letal, es mundialmente útil en farmacia para la obtención de compuestos
alucinógenos.
De acuerdo con publicaciones científicas, en algunas culturas son
fetiches acarreadores de suerte, quizás por haber inspirado a artistas en
pinturas, comics o campañas
comerciales.
Por otra parte, suele pensarse erróneamente en el sapo y la rana como
pareja de macho y hembra, cuando en realidad son diferentes: los primeros
tienen la piel cubierta de verrugas -glándulas paratoidales más
desarrolladas- cabeza muy osificada y carecen de los discos adhesivos con
los que trepan las ranas.
Los anfibios se consideran de gran importancia por intervenir en las
cadenas tróficas al ingerir insectos, arácnidos y moluscos, lo cual hace de
ellos controladores biológicos capaces de medir la salud de los ecosistemas.
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